Tenemos la suerte de vivir en el Perú: una patria, un territorio de naciones, un crisol de civilizaciones y culturas.
La sierra, la costa, la selva; los aportes de lo indio, lo blanco, lo criollo, lo afro peruano, lo chino, lo japonés, todo eso es el Perú y aquí radica la importancia del tema que comentamos ya que hay que aprovechar esta diversidad en esta relación entre cultura y desarrollo en el marco de la globalización. El Perú presenta una gran riqueza precisamente en esos tres niveles.
Fijémonos, primero, en la globalización económica. Está presente entre nosotros más de lo que creemos: está en los aretes que cuelgan de nuestras orejas, en el reloj que llevamos, en la ropa, etc. ya que, la mayoría, no son productos peruanos, no están hechos en el Perú…han recorrido, algunos de ellos, miles y miles de kilómetros para legar a nuestras comunidades.
Somos cada vez más conscientes de la importancia que tiene el comercio de bienes y servicios, el flujo de capitales y la devaluación del dólar, el flujo de personas que es otro elemento importante del actual proceso de globalización con consecuencias múltiples tanto en los países de origen como de destino, y, todo ello influyendo de manera directa e indirecta en la cultura.
Recordemos que diferenciamos la globalización ecónomico-financiera neoliberal del proceso de universalización que se ha ido profundizando en las últimas décadas de manera vertiginosa. La universalización tiene muchos aspectos positivos, propios del siglo XXI, al considerar al planeta como nuestro hogar común, con una corresponsabilidad ante los problemas del mundo, con una manera diferente de utilizar los recursos naturales a nivel mundial, y con la posibilidad y necesidad de construir una cultura universal partiendo del respeto y de los aportes de cada cultura local y nacional, unido, todo ello, a la práctica del principio de subsidiaridad solidaria en la lucha contra la pobreza desde los gobiernos y las instituciones supranacionales.
Profundizando los procesos mundiales de globalización y universalización, conocemos mejor la relación entre cultura y desarrollo. Manuel Castells y Jordi Borja insisten desde hace años que “los procesos estratégicamente decisivos en la era de la información son: la innovación cultural, la creación de símbolos y la investigación científica[1]. Coincidiendo plenamente con ellos, nos debemos de preguntar si estos procesos se pueden o no desarrollar también desde lo local, y la respuesta es sí, definitivamente.
La innovación cultural y la creación de símbolos se genera mejor en y desde lo local, no solo porque ambas comienzan con aportes individuales sino, también, porque en sí mismos, necesitan la presencia, experimentación y evaluación de los grupos sociales que darán el visto bueno a dichas creaciones. La tecnología de las comunicaciones permiten, inmediatamente, llegar a todas partes, inclusive las más alejadas, con las propuestas, creaciones y productos, cumpliéndose casi silenciosamente el principio y la práctica de ir de lo local a lo global.
jueves, 17 de julio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
